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Exodoncia: cuándo hay que quitar una muela y qué pasa después

Cirugía oral ·

Exodoncia: cuándo hay que quitar una muela y qué pasa después

Exodoncia es la palabra que usamos los dentistas para decir extracción. Sacar una pieza dental, en resumen.

Suena peor de lo que es. Hoy se hace con anestesia local y la mayoría de personas vuelven a su vida normal al día siguiente. Lo que más preocupa casi siempre es lo mismo: si va a doler, cuánto tarda en curar y qué se pone después en ese hueco.

Vamos por partes.

Cuándo hace falta quitar una pieza

Quitar un diente es siempre la última opción. Antes probamos todo lo demás: un empaste, una endodoncia, una corona. Solo cuando la pieza ya no se puede salvar o cuando está causando un problema mayor se plantea la extracción.

Los casos más habituales son estos:

  • Caries muy avanzada. Cuando la destrucción llega tan abajo que no queda diente sano donde sujetar un empaste ni una corona.
  • Fractura por debajo de la encía. Si la raíz está partida, no hay forma de reconstruirla.
  • Enfermedad de las encías avanzada. Cuando el hueso que sujeta la pieza se ha perdido y el diente se mueve. Si se coge a tiempo, el tratamiento periodontal evita llegar a esto.
  • Muelas del juicio que dan guerra. Las que salen torcidas, empujan a las de al lado o se infectan cada pocos meses.
  • Falta de sitio antes de una ortodoncia. A veces hay que quitar una pieza para que las demás tengan espacio donde colocarse.
  • Dientes de leche que no se caen y bloquean al definitivo que viene detrás.

Simple o quirúrgica: no es lo mismo

Es la duda que más nos llega, y la diferencia importa porque cambia el tiempo y la recuperación.

Exodoncia simple. La pieza está entera y se ve por completo en la boca. Se afloja y se saca. Suele resolverse en unos minutos.

Exodoncia quirúrgica. La pieza no está accesible: está dentro del hueso, ha salido a medias o está partida a ras de encía. Hay que abrir un poco la encía para llegar hasta ella y, a veces, dividir la pieza en trozos para sacarla sin dañar lo de alrededor. Luego se dan unos puntos.

La segunda no es más dolorosa, es más laboriosa. La anestesia funciona igual en las dos.

Qué pasa el mismo día

Primero hacemos una radiografía. Necesitamos ver la forma de las raíces y dónde están los nervios antes de tocar nada. Esa imagen es la que nos dice si la extracción va a ser simple o quirúrgica.

Después anestesiamos la zona. Notarás presión, movimiento y ruido, pero no dolor. Si en algún momento sientes algo, se pone más anestesia. Eso siempre.

Al terminar te colocamos una gasa y te pedimos que muerdas fuerte, sin cambiarla, entre 30 y 45 minutos. Con eso se forma el coágulo, que es lo que protege el hueco mientras cura.

La recuperación, día a día

Las primeras horas. Muerde la gasa sin hablar ni escupir. Nada de enjuagues. El coágulo tiene que quedarse donde está.

El primer día. Frío por fuera, en ratos de 10 minutos. Come blando y frío o templado: yogur, puré, tortilla. Evita el lado de la extracción al masticar. Nada de fumar ni de beber con pajita, porque la succión puede arrancar el coágulo.

Del segundo al cuarto día. Es cuando más hinchada puede estar la zona. Es normal, y a partir de ahí baja. Ya puedes hacer enjuagues suaves con agua y sal, sin fuerza.

De la primera a la segunda semana. Si hay puntos, los quitamos sobre los siete o diez días. La encía va cerrando.

Los meses siguientes. El hueso de debajo tarda más en rellenarse del todo, entre tres y seis meses según la persona y la pieza.

Si después notas un bulto en la encía o un bulto en el paladar, avísanos: suele ser una infección que conviene mirar.

Llámanos antes si aparece algo de esto: dolor que va a más en vez de a menos a partir del tercer día, sangrado que no para, fiebre, o dificultad para abrir la boca o tragar.

El hueco que queda

Aquí está la pregunta que casi nadie hace en la consulta y que luego pesa mucho.

Cuando falta una pieza, las de al lado se van inclinando hacia el hueco y la de arriba baja buscando su pareja. La mordida se descoloca poco a poco. Y el hueso de esa zona, al no recibir presión al masticar, va perdiendo volumen.

Por eso conviene hablar del recambio el mismo día de la extracción, aunque no se haga hasta meses después. Las opciones habituales son un implante dental, un puente o una prótesis removible, y cuál conviene depende de la pieza, del hueso que quede y de tu caso.

Las muelas del juicio son la excepción: normalmente no se reponen, porque no hacen falta para masticar.

Preguntas que nos hacéis

¿Duele? Durante la extracción, no: estás anestesiado. Después notarás molestias cuando pase el efecto, y para eso te pautamos algo. La mayoría de personas lo llevan con analgésicos normales durante dos o tres días.

¿Cuánto dura la visita? Una extracción simple se resuelve en la propia cita. Una quirúrgica lleva más tiempo, y te lo decimos al planificarla para que reserves la mañana o la tarde.

¿Puedo ir a trabajar al día siguiente? En la mayoría de casos sí, si tu trabajo no implica esfuerzo físico fuerte. Después de una quirúrgica va bien dejarse el día libre.

¿Y si estoy tomando anticoagulantes? Dínoslo antes. No impide la extracción, pero cambia la forma de prepararla. Lo mismo con cualquier otra medicación o enfermedad: cuéntanoslo todo en la primera visita.

¿Se puede quitar una muela con infección? A veces hay que tratar primero la infección y luego extraer. Se decide caso por caso.

Si te han dicho que hay que sacar una pieza

Puedes pedir una segunda opinión. En muchos casos la pieza todavía se puede salvar, y en otros la extracción es lo que evita un problema mayor. Lo que no conviene es dejarlo pasar con una pieza que duele o que se mueve.

En Clínica Dental Ebreclínic hacemos la radiografía, te explicamos qué vemos y te damos las opciones con su presupuesto antes de empezar nada.

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